Concepto publicidad ilícita

publisubliminalLa publicidad online, tal como hemos recogido en otros apartados de este mismo blog, dispone de múltiples y variados canales y formatos digitales (banners, Google Adwords y Google Adsense, widgets, aplicaciones, etc.) para impactar en su público objetivo. Todas las acciones publicitarias que pueden realizarse con dichos medios están reguladas fundamentalmente y al igual que la publicidad no digital, por la Ley General de Publicidad 34/1988 (LGP).

Además, existen otras normas específicas o sectoriales, que regulan la publicidad de determinados productos (tabacos, bebidas alcohólicas, medicamentos, cosméticos, motor, juego, juguetes).

Asimismo, hay determinados aspectos especialmente sensibles a la hora de diseñar campañas publicitarias, como el tratamiento publicitario de los menores y la igualdad de género.

El desarrollo de las acciones publicitarias que deseemos realizar deberá respetar dicho marco legal y no incurrir en la denominada publicidad ilícita.

Según el artículo 3 de la LGP, se considera publicidad ilícita, a:

  1. La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución. Incluyendo, la que atente contra la igualdad de género.
  2. La publicidad engañosa: es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o pueda inducir a error a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor. Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios.
  3. La publicidad desleal que incluye: a) La que por su contenido, forma de presentación o difusión provoca el descrédito, denigración o menosprecio directo o indirecto de una persona o empresa, de sus productos, servicios, actividades o circunstancias o de sus marcas, nombres comerciales u otros signos distintivos. b) La que induce a confusión con las empresas, actividades, productos, nombres, marcas u otros signos distintivos de los competidores, así como la que haga uso injustificado de la denominación, siglas, marcas o distintivos de otras empresas o instituciones, o de las denominaciones de origen o indicaciones geográficas de otros productos competidores y, en general, la que sea contraria a las exigencias de la buena fe y a las normas de corrección y buenos usos mercantiles. c) La publicidad comparativa cuando no se ajuste a lo dispuesto en la LGPd)
  4. La publicidad subliminal: la que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el público destinatario sin ser conscientemente percibida.
  5. La que infrinja lo dispuesto en la normativa que regule la publicidad de determinados productos, bienes, actividades o servicios: la publicidad de materiales o productos sanitarios y de aquellos otros sometidos a reglamentaciones técnico-sanitarias, así como la de los productos, bienes, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas o de su patrimonio, o se trate de publicidad sobre juegos de suerte, envite o azar, podrá ser regulada por sus normas especiales o sometida al régimen de autorización administrativa previa. Dicho régimen podrá asimismo establecerse cuando la protección de los valores y derechos constitucionalmente reconocidos así lo requieran.

 

En relación al contexto del trabajo de los responsables de gestión de comunidades online, conviene tener cuidado, a la hora de comunicarnos con nuestros usuarios y público objetivo, con:

  • La utilización en nuestro website de nombres comerciales y marcas de otros
  • Publicidad contextual
  • Prescripción de productos y servicios en la web social
  • Marketing viral: “Member get member” o “envíaselo a un amigo”
  • El contenido de los mensajes publicitarios vía e-mail o sms
  • Y cualquier otra actividad relacionada con la comunicación publicitaria

En España, la organización Autocontrol trabaja para la autorregulación publicitaria del sector. Los principales anunciantes, agencias y medios de comunicación, crearon en 1995 esta asociación sin ánimo de lucro que se encarga de gestionar el sistema de autorregulación publicitario español.

Los sistemas de autorregulación son la respuesta de la propia industria a la exigencia de la sociedad para que existan unas garantías de confianza y credibilidad en la publicidad. La autorregulación publicitaria no es un sustituto del control legal, sino un complemento que ofrece el propio sector. La actividad de Autocontrol abarca:

  • Tramitación de las reclamaciones presentadas por los consumidores, las asociaciones de consumidores y las empresas.
  • Elaboración de códigos deontológicos y aplicación de estos por el Jurado de la Publicidad.
  • Servicio de consulta previa o Copy Advice, que asesora sobre la corrección ética y legal de las campañas antes de su emisión.