De consumidor pasivo a prosumer

Unos de los principales efectos del desarrollo y madurez del fenómeno Web 2.0, en el ámbito empresarial y económico en general, ha sido el notable incremento del poder del consumidor en las relaciones comerciales. Éste se ha convertido en protagonista central y eje de la estrategia de comunicación y marketing de las empresas.

Se consolida un cambio de paradigma en la relación entre las empresas y organizaciones y sus clientes o audiencias.

La comunicación actual empresa-cliente ha abandonado el tradicional formato unidireccional para convertirse, no ya en bidireccional entre marca y cliente, sino multidireccional al intercambiar los clientes información entre sí.

Es este nuevo paradigma el que la portada de la revista Time vino a reconocer con la designación de You (es decir, tú, yo, nosotros como usuarios de Internet), como persona más importante del año 2006.

PROducer + conSUMER = PROSUMER

Así, en esta nueva economía digital y social, el Consumidor pasivo (Consumer) se ha transformado en Prosumidor (traducción literal del inglés Prosumer) que es una palabra compuesta de Productor y Consumidor. El Prosumer es un consumidor proactivo, informado y experto, que ejerce una gran influencia sobre los demás, cuyas actitudes y comportamientos indican tendencias emergentes.

Frente a unos ciudadanos/clientes aislados que asistíamos pasivamente a la escucha de los mensajes y consignas recibidos a través de los medios de masa (TV, Radio, periódicos, web 1.0 …), la web 2.0, sus herramientas sociales y el nuevo contexto económico nos está permitiendo convertirnos en ciudadanos/clientes interconectados, informados, exigentes. Ahora además de escuchar, creamos, comunicamos y compartimos nuestros propios contenidos y opiniones.

 

 

 

Este nuevo Prosumer (tú, yo, nosotros), cuenta con opciones ilimitadas de productos, de posibilidad de comparación entre ellos, de acceso a las opiniones de otros compradores, de influencia sobre fabricantes y anunciantes. Además, tanto poder le hace más esquivo a los formatos publicitarios más rancios y sobre todo, al tono de comunicación frio y corporativo de las empresas tradicionales.

Ya no somos únicamente consumidores pasivos, ahora somos individuos pertenecientes a una comunidad interactiva. En esta comunidad tenemos el poder de expresar nuestros gustos y opiniones de lo que consumimos y con ello influir en la toma de decisiones de los demás. Este poder podemos ejercerlo libremente gracias a la Web 2.0.

Este poder del nuevo consumidor se potencia por el carácter viral de las herramientas 2.0 que facilita el efecto multiplicador de las opiniones personales y por la confianza que nos transmite las opiniones directas de otros consumidores como nosotros.

Así, gran parte de los consumidores empiezan a decidir sus compras según las recomendaciones de otras personas y buscan opiniones de otros consumidores en Internet. La información sobre un producto es más creíble si viene de gente como tú. La gente cree en la gente.

 

“Estamos entrando en una era de cambios radicales para el comercio. La fe ciega en la publicidad y en las instituciones que les pagan está en declive, mientras que la fe en el individuo está al alza. La gente confía en sus iguales.” Chris Anderson

 


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